RITMO
Hay cosas que no se aprenden, uno nace con ellas. El cante es un sentido con el que tú naces, de afinación. Y luego está el ritmo. El ritmo se mejora pero no sé aprende. Ó tienes ritmo ó no lo tienes. Hay gente que no se entera. Estás en vivo con algo y no se están enterando y luego hay otros que estamos sintiéndolo constantemente y nos entendemos enseguida entre nosotros porque sentimos igual.
El flamenco tiene ese poder, el entenderse sin que haga falta ensayar nada. Sin conocerse de nada dos personas pueden hacer música en el mismo momento como pasa con la improvisación del jazz pero, la pequeña diferencia es que el jazz tiene ruedas melódicas y lo que hacen es que improvisan en cuatro acordes, dentro de un patrón, dentro de esa rueda melódica. Los flamencos no tienen rueda melódica ni patrón. El guitarrista para acompañar al cantaor tiene que tener mucho oído, tiene que saber la melodía que le manda y saber seguirle al instante anticipándose hacía donde va a ir, a que acorde va a ir el cantaor, porque cuanto alargue ó no una palabra el cantaor va a caer en un acorde ó en otro.
Cuando hablo de "caer" estoy hablando del ritmo porque el ritmo te obliga y es lo que se llama "un cante libre". El ritmo manda más que la melodía. Sí tú acabas fuera de ritmo la melodía está en otro sitio y el compás en otro. Pero el compás manda siempre, tienes que ir a ritmo y dentro de el ritmo puedes hacer lo que quieras, ahí está el arte.
¿Y cuándo terminas una letra? Pues simplemente es una sensación, porque cuando creas aunque te salga por casualidad siempre construyes una estructura y sabes, sientes el momento de acabar.
En el flamenco el que marca, el que siempre manda es el cante y sí no hay cantaor manda la bailaora ó bailaor y los que están siguiéndolo con las palmas, con la percusión y con la guitarra tienen que ir a muerte con el que está bailando. Ésta sería la jerarquía.
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